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Sinopsis
En todas las sociedades desarrolladas la soledad se ha convertido en un fenómeno social de creciente importancia. Paradójicamente, las interacciones entre individuos son permanentes, e incluso invasivas, pero una gran cantidad de personas experimenta un doloroso sentimiento de aislamiento. Y al mismo tiempo, muchas otras toman la decisión de vivir solas. En este libro, la psicóloga Marie-France Hirigoyen muestra que esta realidad es fruto de una profunda mutación en las relaciones entre hombres y mujeres, que aún no ha llegado a su fin. En realidad, como explica Marie-France Hirigoyen, la soledad puede aportar energía e inspiración: a cualquier edad, la soledad escogida, sin dejar de estar disponible para el otro, es una fuente de plenitud, un medio de salir de la superficialidad de una sociedad dominada por el narcisismo y el culto a los resultados. «Quienes han elegido la soledad son más exigentes sobre la calidad de las relaciones que mantienen con los otros. Frente a un mundo en el que las relaciones humanas tienden a reducirse al trabajo y al sexo, se han desarrollado nuevas formas de sociabilidad, distintos modos de relación más íntimos, de solidaridad, de amistad: relaciones desinteresadas, sólo por el placer de estar juntos. Es una forma de mantenerse aparte de la superficialidad de los encuentros efímeros, para privilegiar las amistades profundas.» Marie-France Hirigoyen.