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Es fácil advertir la constante comunicación sensorial de los animales con su medio o entre ellos. Olfatean, miran, tocan, lamen o escuchan constantemente.
Sinopsis
Pero esto no es una característica exclusiva de los animales. Las plantas, por ejemplo, han de saber de algún modo cuándo es el momento de florecer o en qué época deben desprenderse de las hojas. Son acciones que exigen comunicación con el medio, siendo las horas de luz y oscuridad y la temperatura los factores ambientales a los que atender. Todos los seres vivos necesitan informarse sobre su entorno porque, sea lo que sea la vida, la comunicación con el exterior es vital. Y nosotros no somos una excepción.